La tradicional temporada alta de julio y agosto está atravesando importantes cambios en la Marina Alta. Las elevadas temperaturas, la humedad, el Mundial y la evolución de los hábitos de consumo están condicionando la actividad de los establecimientos turísticos y hosteleros.
La gerente de AEHTMA, Reme Cerdá, califica julio como un «mes difícil» y apunta a varios factores que explican la situación. Entre ellos, destaca la menor llegada de turismo extranjero vinculada al Mundial y, especialmente, el calor y la humedad, que han reducido el consumo en terrazas durante las horas centrales del día.
A estos factores se suma un problema de mayor alcance para el sector: la caída de la rentabilidad. Según Cerdá, mientras hace unos años los márgenes se situaban entre el 15% y el 17%, actualmente alcanzar un 3% o 4% «es un éxito».
Pese a las dificultades, la responsable de AEHTMA destaca la capacidad de adaptación de los establecimientos de la comarca, especialmente frente a las altas temperaturas, gracias a unas instalaciones más preparadas que las de otros mercados europeos.
El escenario plantea así un reto para la hostelería de la Marina Alta, que afronta una temporada alta en la que el aumento de los costes, el clima y los nuevos hábitos de consumo están obligando a revisar el modelo tradicional de verano.














